Hoy los clientes tienen muchas opciones, poco tiempo y casi nada de atención. Una marca clara y bien posicionada le facilita al cliente la toma de decisión.
Te pregunto ¿Tu cliente te puede elegir con facilidad o le cuesta comprender el valor de lo que ofreces?
Hace más de 10 años, en una sala de reuniones de altos ejecutivos, un mentor de negocios me hizo esa pregunta y yo no pude responder con claridad; fue muy incómodo y un poco vergonzoso, así que para no quedarme en blanco terminé por enunciar los típicos: precio, calidad y servicio.
Ese día descubrí que era una más del montón y mis posibilidades de éxito se acababan de estrellar contra la pared de aquella elegante sala.
Y ni el logo, ni la linda página web que tenía, me salvaron.