Los dolores del cliente es un concepto que se ha popularizado en la última década, pero ¿realmente sabes qué son y cómo identificarlos con claridad?
Los dolores del cliente son los problemas, frustraciones, deseos, necesidades insatisfechas o barreras que impiden que tus clientes potenciales alcancen lo que quieren.
En palabras simples, son esas cosas que les quitan el sueño, los detienen de hacer algo o los hacen dudar.
Como negocio y marca es importante que los conozcas y entiendas con profundidad, ya que sirven para construir una propuesta de valor más sólida y diferenciada, te permite crear mejores productos o servicios y además puedes usarla para comunicar mejor tu oferta, creando mensajes que realmente atraigan y conecten con tu audiencia.
Identificar los dolores del cliente puede ser complejo, ya que las personas pueden experimentar diferentes dolores ante un mismo problema.
Los he dividido en 6 categorías diferentes, para ayudarte a explorarlos mejor y comprender de forma más profunda al cliente.
Pero antes de continuar es importante destacar, que estos dolores se pueden presentar, antes, durante o después de usar un producto o servicio o intentar realizar una tarea o acción.
Estos dolores, al final, son obstáculos que impiden que las personas obtengan una solución real a su problema o necesidad.
Problemas relacionados con el dinero. Pueden incluir:
Por ejemplo, desde hace un tiempo quiero comprar una alfombra para la sala de mi casa, pero se que eso implica que también necesito una aspiradora, sino en unos días, lo que tendré será una capa de pelos de mi perro.
El punto es que esto es un costo adicional, que ha frenado que yo realice la compra. Ese costo extra se está convirtiendo en un obstáculo para adquirir el producto.
“Es muy caro”, “no tengo ese presupuesto”, “no los vale”, “no sabía que x no estaba incluído en el precio”, “ese costo no me explicaron” “¿Y si lo pago y no me funciona?”, “Ya he gastado en cosas parecidas y no me sirvieron”, “¿Puedo pagarlo en cuotas? Porque todo de una no puedo.”
Son problemas relacionados con el funcionamiento de un producto o servicio.
Un ejemplo de esto es el software para empresas: muchas veces son difíciles de usar, no se adaptan a las plataformas existentes, el personal requiere capacitación extra. Todo eso se puede convertir en un dolor para el negocio.
"No funciona como dice el manual", "No sabía que necesitaba x producto para que funcione bien", "No soy una persona tecnológica", "Me cuesta usar la tecnología", "Necesito una app para poder instalarlo", "No sabía que no funcionaba en x dispositivos", "Los pasos no son claros, siento que necesito llevar un curso para utilizarlo", "En el celular no funciona igual que en la computadora", "No es fácil de usar".
Aquí hablamos de ineficiencias, pérdida de tiempo o falta de resultados:
Recuerdo una vez que una institución, decía que había digitalizado un proceso, pero lo que hacía era que tú tenías que imprimir los documentos y luego escanearlos y subirlos a una plataforma. Eso no era digitalizar el proceso, se generaba retrabajo para los usuarios y las personas se molestaban mucho porque sentían que las hacían perder tiempo.
“Esto me quita demasiado tiempo”, “No sé por dónde empezar”, “Estoy haciendo mil cosas y no veo resultados”, “Siento que todo es muy lento, debería ser más simple”, “Si hubiera una forma más rápida de hacer esto…”, “Estoy cansada de perder horas en cosas que no me aportan,” “¿Podría probar antes de tomar la decisión?”
Tienen que ver con la experiencia de uso o servicio:
Muchos hemos sufrido que te pasen al teléfono a todos los empleados de la compañía, pero que nadie te pueda resolver nada. Un mal servicio al cliente, es de las cosas que más experiencias negativas genera.
“Nunca nadie atiende”, “Es un dolor de cabeza”, "Nunca resuelven, me hacen perder el tiempo”, “Complican demasiado la compra”, “Estuve a punto de comprar, pero me enredé en el proceso,” “Me perdí en la web, no encontré lo que buscaba”, “Nunca responden los mensajes”, “No entiendo cómo se usa”, "Las instrucciones no son claras”, “Me siento tonto por no poder usarlo”.
La mayoría de nuestras decisiones son emocionales. Estos dolores pueden incluir:
Por ejemplo: una persona que está eligiendo una universidad, puede sentir mucho miedo y ansiedad de elegir una institución que luego no cumpla sus expectativas.
“¿Y si vuelvo a fracasar?”, “No quiero que piensen que soy un tonto”, “No quiero quedar mal o hacer el ridículo”, “Me da miedo invertir y perder”, “¿Y si tomo mal la decisión y me despiden?”, “Tengo miedo de hacer quedar mal a mi jefe”, “Ya lo intenté antes y no funcionó”, “Estoy agotada. Ya no sé qué más hacer”, “¿Y si no lo logro?”.
Tiene que ver con cómo podemos ser vistos por la sociedad.
Por ejemplo, compradores de Tesla, decidieron vender sus autos luego de que Elon Musk se involucrara con el gobierno de Estados Unidos y emitiera ciertas declaraciones. Ellos no querían ser asociados con la marca que él representa.
"No quiero quedarme por fuera", "No quiero parecer alguien que no le importa x", "Si lo hago y no resulta, me veré como un perdedor", "Luego piensan que estoy aparentando", "Me hace ver como un insensible o tonto", "Me da vergüenza que me vean usando x".
Importante:
A menudo, un solo dolor puede combinar varias categorías. Por ejemplo: “Ya he pagado por otros cursos y no aprendí nada” mezcla frustración (emocional) y pérdida de dinero (financiero).
Que existan estas categorías no significa que tu cliente los tenga todos o que cada cliente debe encajar en los seis.
Esto es solo una guía para que puedas descubrir los dolores más relevantes, para que posteriormente te enfoques en esos.
Aquí es donde la mayoría falla. Suponen, adivinan, o se basan en lo que ellos creen que duele… sin validar.
Para identificar los dolores reales de tu cliente ideal, necesitas investigar, escuchar y analizar con atención. Aquí tienes 4 formas de hacerlo:
En este artículo te comparto 35 preguntas para identificar las necesidades de tu cliente.
Como recomendación no intentes resolver todos los problemas que identificaste a la vez, enfócate en los principales, los que generan más molestias.
Identificar los dolores del cliente es clave para poder construir una propuesta de valor sólida. No son un "extra" ni un lujo para tu negocio. Son el punto de partida para conectar, diferenciarte y vender con intención.
Las empresas B2B que siguen viendo el branding como un gasto de diseño están dejando sobre la mesa su argumento más poderoso para no competir por precio.
Es poner al cliente al centro para innovar, ofrecer mejores productos y crear experiencias memorables, que te hagan sobresalir en el mercado.